Aconsejar al Paciente de Tinnitus: A menudo lo que decimos es lo que cuenta
¿Recuerda el día en que su hijo le dijo por primera vez la palabra más importante del
mundo? “Mami (o Papi)”. Usted se alegró porque era música para sus oídos.
Bien, visualice esto. Usted está al teléfono enfrascado en una importante conversación.
Durante su conversación usted empieza a oír la voz de su hijita (siempre muy suavemente)
que intenta conseguir su atención.
“Mami…, Mami… Mami… Mami… Mami… Mami… Mami… Mami… Mami…” En algún
momento (después de intentar ignorar la suave y dulce voz de fondo) usted cubre firmemente
el receptor con su mano y dice, “Estoy al teléfono. ¡Espera un minuto, POR FAVOR!”
¿Por qué es tan difícil continuar con la conversación al teléfono? Porque la repetición de la
señal (Mami) está distrayéndonos y se vuelve, cuando menos, molesta. Es difícil prestar
atención a cualquier tarea cuando hay presente una señal repetitiva continua que no para.
Los pacientes de Tinnitus no disponen del lujo de poder pedirle al zumbido que “espere un
minuto” y, en su mayor parte, no hay ninguna transigencia con el zumbido. El tinnitus intrusivo
nunca cesa, y cuanto mas tratan las personas afectadas de ignorarlo, más alto y fuerte
suena. ¡Eso es alarmante!

Un Caso Típico
El siguiente escenario es uno que usted puede haber experimentado. Una paciente entra en
su oficina y le informa de que le “pitan” los oídos. Usted recopila información tomando un
historial completo seguido de una evaluación otoscópica y una evaluación audiológica
completa, incluyendo un audiograma, timpanometría, y concordancia de tinnitus. Si no
existen problemas de tolerancia usted considera las pruebas de umbral del reflejo acústico,
las pruebas de fatiga del reflejo acústico, y la prueba ABR (respuesta auditiva del tronco
cerebral).